domingo, 1 de noviembre de 2015

EMBALAJE Y PROTECCIÓN DE BIENES CULTURALES: OBJETIVOS


Fotograma del documental "Las cajas españolas" (2004)


Debido a la proliferación de exposiciones temporales y/o a la necesidad de someter a los bienes culturales a intervenciones de conservación y restauración, es muy habitual el traslado de objetos sensibles y delicados de gran valor.

 
Debemos tener unos conocimientos amplios sobre todos los  posibles materiales de embalaje y protección con el fin de asegurar una  correcta manipulación. La fragilidad de estos objetos y su excepcionalidad hacen que no sea factible ni el más mínimo margen de error.

 
Los objetivos principales que esperamos de un embalaje protector de un bien cultural son:

 
·         La protección superficial y estructural del objeto

 
·         Una protección ante posibles impactos y la reducción máxima de las vibraciones

 
·         Mantener unas condiciones ambientales adecuadas para  la pieza, a la vez que se minimizan las posibles fluctuaciones

 
·         Protección ante agentes como el polvo, contaminantes externos, luz, robos...

 
Nuestro embalaje estará condicionado a su vez por:

 
  • La naturaleza del objeto: materiales constitutivos, estado de conservación, su vulnerabilidad, dimensiones, peso, técnica empleada, objetos con necesidades especiales...


  • El tipo de transporte y su duración
 
  • Decisión de crear un tipo de embalaje de algun modo desechable o bien permanente con materiales de conservación específicos en previsión de futuros movimientos
 
  • Las posibilidades económicas y los recursos disponibles, así como las condiciones del traslado y su urgència




 
 

 

sábado, 31 de octubre de 2015

JACQUES DE VAUCANSON



Jacques de Vaucanson es uno de creadores de autómatas más conocidos y una celebridad entre la sociedad de su época. Este inventor nació a principios del siglo XVIII, en la ciudad francesa de Grenoble, con un gran talento para la mecánica y con la increíble quimera de crear vida artificial. Sus primeros artefactos mecánicos intentaban recrear las principales funciones vitales.
Con treinta años construye El Flautista, un autómata que representa a un pastor tocando la flauta y el tambor. Este artefacto era capaz de mover casi todas las partes del cuerpo, de tocar una docena de canciones y estaba realizado a tamaño natural. Fue presentado en la Academia de las Ciencias Francesa en el año 1737 y sobre él se escribió:

"En los primeros días en los que apareció, las gentes no querían creer que era la flauta que tenía el autómata la que sonaba. Se imaginaban que había un órgano alemán encerrado en el cuerpo de la figura. Los más incrédulos fueron pronto convencidos de que el autómata tocaba realmente la flauta, y que el viento que salía de sus labios la hacía sonar; y que el movimiento de sus dedos formaba las diferentes notas. La máquina fue sometida al examen más escrupuloso y a las pruebas más decisivas; fue permitido a todos los espectadores ver los resortes más escondidos y seguir su ejecución".


Pero su pieza más conocida es el Pato Digestivo, un ave mecánica del tamaño de un pato de verdad. Su material constitutivo era mayormente cobre recubierto de oro y tenía más de cuatrocientas piezas móviles, lo que contribuía a la sensación de realismo. Aunque la capacidad más novedosa de este autómata era la de digerir alimentos y producir y expulsar excrementos. Un  tubo de plástico visible por el que bajaba el grano, junto al mecanismo, creaba la ilusión de una digestión real. Aunque lo cierto es que este artefacto no transformaba el alimento sino que lo que salía era una papilla previamente depositada en un compartimento secreto del animal. Vaucanson perdió con el tiempo el interés por estos “juguetes”, el pato fue vendido para ser exhibido como curiosidad lo que produjo su degradación y desaparición.

Posteriormente fue el elegido por el gobierno de Luis XV para iniciar una reforma tecnológica en la anticuada industria textil francesa, concretamente en el proceso y manufactura de la seda. Está considerado el creador del primer telar totalmente automático utilizando un sistema de tarjetas perforadas. Cincuenta años después se atribuiría esta tecnología injustamente a Jacquard.

Aunque fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias Francesa sus inventos fueron en casi toda su totalidad ignorados.

Al fallecer en 1782 donó todas sus obras a Luis XVI y éstas fueron en su mayoría destruidas durante la revolución francesa.


El instituto de Grenoble lleva su nombre en su honor, este centro prepara a los futuros estudiantes universitarios de ingenierías.

Reproducción moderna del pato digestivo